Bolsa de Caridad

La Bolsa de Caridad es una entidad que goza de especial autonomía dentro de la Archicofradía y cuyos logros dan sentido a toda institución cristiana: el culto a Dios por medio de la Caridad.

El funcionamiento de la Bolsa se articula por medio de una junta directiva ex profeso, cuenta con su propio libro de actas y elabora su propio presupuesto económico.

Sus recursos económicos derivan de dos vías: de una parte, los suscriptores, voluntarios que aportan periódicamente una cantidad de dinero para llevar a cabo la acción social de la Bolsa; y de otra, la cuota de hermano de la Archicofradía, un diezmo gestionado por la Bolsa que va destinado a fines sociales.

Los primeros años, desde 1977, la Bolsa de Caridad de la Archicofradía era llevada por hermanas de la misma, actuando una de ellas como Presidenta. La mayoría de sus componentes eran las madres de aquellos jóvenes que entraron dicho año en la Hermandad para revitalizarla.

El concepto por entonces en el tema de la Caridad era muy distinto al que desempeñan las cofradías hoy en día. En aquellos años, que se extendieron hasta 1994, la mentalidad era en la Archicofradía reunirse unas semanas antes de Navidad para recoger alimentos o comprar también algunos para llevarlos al convento de las Hermanas de la Cruz.

En 1994, una nueva Junta de Gobierno, presidida por Rafael R. Chenoll Alfaro, nombró por primera vez como Presidente de la Bolsa de Caridad a un hermano varón, Ricardo Ballesteros Liñán. Éste, puso en marcha la Junta de la Bolsa de Caridad según estaba prevista en la reforma de Estatutos de 1984, con su Secretaría, Tesorería, vocalías, etc.; nombrando también a más hermanos, hombres y mujeres, y procurar que la Bolsa de Caridad tomara otro rumbo. Y así se hizo. Se creó la figura del suscriptor para que mensualmente ayudara a conseguir más medios económicos para una atención más importante a los necesitados. Fue creada una página en papel que acompañaba a la Hoja Informativa, que se llamó “El Buen Samaritano” y que convivió con la misma hasta 2013.

En 1998, la Bolsa de Caridad comenzó a hacer regalos a niños de familias necesitadas el día de los Reyes Magos. Niños que facilitaban las Hermanas de la Cruz, para las cuales también se instauró un donativo por Navidad que aún perdura.

En 2000, Jesús Jurado Simón, se hizo cargo de la Bolsa de Caridad, dando un gran impulso a la misma. De los veinte niños a los que se les entregaban juguetes a costa de la propia Vocalía, se pasó a varias decenas, propiciado por la entrega de cartas a los Reyes Magos que se entregaban a las Hermanas de la Cruz para que fueran rellenadas por los niños o su familia, en caso de ser muy pequeños, y donde la labor de Trinidad Moltó García, junto al Presidente, fue muy importante. Esas cartas rellenas eran devueltas por las religiosas a la Bolsa de Caridad y distribuidas entre los hermanos que querían hacerse cargo de adquirir el regalo que se pedía en la carta, y a su costa. Esto representó, desde entonces, un gran éxito que continúa aumentado hoy en día; pues años después, sería nombrado Pedro F. Merino Mata, y esos niños atendidos vienen a ser, desde entonces, alrededor de ciento treinta. Los Reyes Magos son representados cada año por tres hermanos de la Archicofradía.

Fue con Pedro F. Merino también al frente, y con otros representantes de la Caridad de algunas cofradías, cuando se puso en marcha la Fundación Corinto en el año 2011, y que tantos frutos está dando desde su creación, siendo la mayoría de las cofradías adheridas después. La Fundación rige un economato de alimentos e higiene, que a un muy bajo precio, vende a familias necesitadas y a las que las cofradías facilitan un carnet para poder comprar los martes y los jueves. El importe tope mensual para adquirir sus alimentos varía según el número de familiares. Nuestra Archicofradía dispensa un número elevado de carnets, siendo una de las que más. Para gestionar económicamente ese sistema, los hermanos de las cofradías se hacen cargo, como padrinos, de aportar donativos para el mantenimiento mensual de las compras en el economato de una familia. La realización de dichos carnets es posible gracias a la ayuda de los voluntarios que los tramitan y que semanalmente acuden al economato a ayudar a las familias con sus compras.

En un período de varios años, hasta 2018, el Presidente de la Fundación ha sido José Aurelio García-Andreu, al cual, en el Verano de 2019, le fue entregada una placa, por parte de Corinto, en agradecimiento por su gestión en la misma.

Actualmente, ocupa el cargo de Presidenta de la Bolsa de Caridad Ana Ramos Fortea, que dirige con buen acierto esa faceta de la Archicofradía. Es también la directora de Cáritas Parroquial de San Juan, perteneciendo a ésta también Adela Rubio Jiménez y Pedro F. Merino Mata. La Archicofradía colabora desde hace años con dicha Cáritas, facilitando carnets de Corinto a familias que acuden a ella, así como en cada mes de diciembre, cercana la Navidad, se organiza una cuestación por la feligresía con el fin de entregar lo recaudado a la citada entidad caritativa de la Iglesia.

Otra actividades que realiza la Bolsa, son distintas cuestaciones, ventas de calendarios, rifas y colectas, como la que se hace cada Viernes Santo delante de los tronos, donde se dispone una urna desde por la mañana para recaudar donativos, que luego, nazarenos y portadores, al llegar a la iglesia, antes de la procesión, depositan sus donativos en dicha urna que también se destina a Cáritas.

Destaca sobremanera la Campaña de Reyes, donde el día 6 de enero, ante Ntra. Sra. de los Dolores, los Reyes Magos (encarnadas cada año por hermanos de la Archicofradía) entregan regalos a niños de familias a las que ayuda la Congregación de las Hermanas de la Cruz. Estos presentes, que piden por carta los pequeños, son asumidos voluntaria y anónimamente por hermanos y personas vinculadas a la Hermandad.

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