En los albores del siglo XXI

Cuadro Genealógico

La última reforma estatutaria obedece a dos causas muy concretas cuya adecuada apreciación debe ser contextualizada en la etapa de vertiginosos cambios sociales y culturales en que se desenvuelve nuestra sociedad globalizada de los albores del siglo XXI.

La primera causa motora de la reforma planteada es la convicción de  los órganos de gobierno de la Archicofradía respecto de la necesidad de reimpulsar su acción evangelizadora en la sociedad mediante el redescubrimiento de la esencia sacramental de la Hermandad como comunidad de fieles y a través de la profundización y potenciación del culto eucarístico, la devoción a sus Titulares, la difusión y promoción de la actividad catequética y formativa y la intensificación y renovación de la acción caritativa y asistencial en cuanto que promotora de la Justicia, del establecimiento del Reino de Dios en la Tierra y del respeto a la dignidad de toda persona.

La segunda causa motivadora de la reforma impulsada, así como de su delimitado contenido, es la obligatoriedad canónica de adaptar las Reglas de la Archicofradía a las vigentes e imperativas prescripciones normativas emanadas de la publicación de las llamadas “Bases para la actualización de las Reglas o Estatutos de las Hermandades y Cofradías de la Diócesis de Málaga”, promulgadas por el Obispado el ocho de diciembre de 2003.

Para acometer la reforma propuesta y conforme al procedimiento establecido por  la normativa episcopal, el Cabildo General de hermanos de la Archicofradía designó oficialmente, en su sesión del 17 de junio de 2004, una comisión de miembros de la Junta de Gobierno encargada de redactar la Ponencia de Reforma Estatutaria, si bien realmente fue una ratificación de la misma nombrada en 1996 y que, estando casi ultimada la propuesta de reforma en el año 2003, hubo tal comisión de volver a adaptar su articulado a las nuevas Bases publicadas sin haber aún pasado los trámites hasta solicitar al Obispado su aprobación.

La ratificada comisión presentó el fruto de su trabajo a la Junta de Gobierno en fecha de 24 de noviembre de 2006 para ser sometido el 26 de Enero de 2007 al refrendo del Cabildo General y, finalmente, presentado al Ordinario diocesano, el cual dio su definitiva aprobación el 10 de diciembre de 2008.