LA FUENTE DE PLATA PERUANA DEL S. XVI

Datada entre 1550 y 1575 fue comprada por la Corporación en 1753, fecha que aparece en la inscripción de su reverso “SOY DE LA COFRADÍA DEL STMO. DE LA PARROQUIA DE SAN JUAN DE MÁLAGA. ME COMPRARON PEDRO SALBAGO Y JUAN FRANCISCO MENDIBERRI SIENDO HERMANOS MAYORES. AÑO DE 1753”. La fuente va adornada con una cenefa con cuatro medallones con grutescos entre los que se intercalan tramos de dragones alados, cuyas colas en forma de roleos vegetales se rematan con delfines. A la cenefa sucede hacia el interior un campo circular decorado con treinta y un gallones, elevándose finalmente el asiento central, que se decora con un tallo de espinas, cuyos espacios interiores delimitan las figuras de otros tres dragones y un león. En el círculo central se coloca el único elemento religioso de la decoración, compuesto por un pequeño escudo en el que se inserta una custodia. Por sus motivos ornamentales se le atribuye un primigenio uso doméstico, incorporándose el motivo eucarístico tras su adquisición por la Hermandad Sacramental de San Juan.

 Su marcaje, compuesto por un escudo ovalado, con cuarteles de castillos y leones, con una granada rematando el vértice inferior, va orlado de perlas y rematado con corona, marcas muy similares a la que presentan los objetos rescatados del galeón Nuestra Señora de Atocha, aunque sin la referencia al monarca Felipe III que se incluye en éstas[1]. Algunos estudiosos hacen corresponder esta marca con los cuños utilizados en la Ceca de Lima o la de Potosí. El profesor Sánchez-Lafuente sugiere por su parte que la fuente fue labrada por algún platero español establecido en América en la primera mitad del siglo XVI, época de cierta indefinición estilística, al mezclarse en ella los gallones de reminiscencias góticas con la decoración renacentista de grutescos, concluyendo que en tal caso nos encontraríamos con una  de las marcas más antiguas de la platería hispanoamericana[2]. Por otro lado, la profesora Cristina Esteras la encuadra en la ceca de Potosí, datándola hacia 1585[3]

La singular y excepcional pieza de la Archicofradía Sacramental de San Juan, de 40 centímetros de diámetro y 1,6 Kg. de peso, encuentra un paralelo en nuestro país con otra fuente muy similar que se conserva en el Museo Capitular de la Catedral de Zaragoza. El profesor Sánchez-Lafuente apunta la posibilidad de que fueran las dos obras del mismo platero o siguieran un modelo común. A ambas se une la que atesora la iglesia  evangélica de Sigen (Westfalia) que, realizada en Potosí hacia 1586, fue donada por el Príncipe Mauricio de Nassau en 1658, apreciándose muchas similitudes en su composición con respecto a la fuente conservada en la Sacramental de San Juan.

Dada la importancia de la fuente, ha sido solicitada y cedida en numerosas ocasiones para diversas exposiciones dentro y fuera de nuestro país, entre las que citamos El Esplendor de la Memoria. El Arte de la Iglesia de Málaga[4] o Perú. Indígena y Virreinal, que organizada por la Sociedad Estatal para la Acción Cultural en el Exterior cubrió un largo periplo iniciado en Barcelona en el Museo Nacional D’Art de Catalunya en mayo de 2004, continuó hasta enero de 2005 en la Biblioteca Nacional de Madrid, concluyendo en febrero de aquel año en el National Geographic Museum at Explorers Hall de Washington.

A finales de 2017 la fuente fue incluida en la exposición virtual Desde América del Sur. Arte virreinal en Andalucía, que se inauguró el 10 de noviembre en la localidad de Santa Fe, organizada por el Instituto de América y el Proyecto MUTIS, de la Universidad de Granada. La muestra fue una de las iniciativas más novedosas planteadas por el proyecto de investigación “Patrimonio artístico y relaciones culturales entre Andalucía y América del Sur” dirigido por el profesor Rafael López Guzmán, siendo posible gracias a un equipo de trabajo de marcado carácter interdisciplinar.

En la exposición se habla de artistas andaluces que hicieron las Américas y que volvieron para contarlo, de devociones que nos inundaron de religiosidad americana durante la Edad Moderna y de tesoros de plata y piedras preciosas que cruzaron el Atlántico como regalo de emigrantes peninsulares enriquecidos en la tierra prometida.

Estas últimas piezas se recogen en el apartado denominado “Tesoros Viajeros” y entre ellas ocupa un lugar destacado nuestra Fuente Eucarística.

La exposición puede visitarse en la web: http://exposicion.andaluciayamerica.com,

En la que además puede descargarse el catálogo completo de la muestra.

En cuanto a su utilización litúrgica, originalmente pudiera haber sido la de aguamanil para la Misa o como recipiente para la ceremonia del Lavatorio del Jueves Santo. En la actualidad se utiliza para decorar el Monumento Eucarístico que la Archicofradía continúa montando en la Parroquia de San Juan.

 

[1] SANCHEZ LA FUENTE GEMAR, Rafael. El Arte de la Platería en Málaga. 1550-1800. Málaga, 1997, p. 179.

[2] Ibid.

[3] ESTERAS MARTÍN, Cristina. Más interrogantes sobre el marcaje de la platería americana. “Los curios monetarios” en Anales del Museo de América, nº8. Madrid, 2000.

[4] Ibid.

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