La Hermandad de penitencia de Nuestra Señora de los Dolores

Juan Ovando -Recreación-

La Hermandad de Penitencia de Nuestra Señora de los Dolores, por  su parte,  se fundó también en la parroquia de San Juan Bautista y en fecha incierta del siglo XVI. Sin embargo, según consta documentalmente, primero bajo la advocación de  Nuestra Señora del Triunfo y luego bajo el título de Nuestra Señora de la Soledad, fue corporación filial de la hoy desaparecida  Hermandad de  Nuestro Padre Jesús de la Columna de la parroquia de San Juan, de la que era hermano mayor y patrono el poeta y militar malagueño y caballero de la Orden de Calatrava D. Juan de la Victoria Ovando y Santarén.

Se independizó de la extinta hermandad matriz en el año 1675, si bien continuó siendo su Hermano Mayor y patrono D. Juan de la Victoria Ovando. Seguidamente mantuvo un pleito eclesiástico con otra cofradía malacitana de la parroquia de Santo Domingo, cuya titular igualmente se llamaba, y aún hoy se llama, Nuestra Señora de la Soledad, por lo que en el año 1687 debió modificar el nombre de su imagen Titular por el actual de Nuestra Señora de los Dolores, a iniciativas del obispo de la época, Fray Alonso de Santo Tomás. Ya con este título el Obispado de Málaga aprobó sus primeros Estatutos como Hermandad de penitencia plenamente autónoma e independiente en el año 1688.

Fray Alonso de Sto. Tomás
Dibujo Virgen bulario s. XIX

La vida de la Hermandad de Ntra. Sra. de los Dolores, con su labor de asistencia caritativa a los hermanos y de culto en el templo a Nuestra Señora, con especial relevancia de las procesiones de penitencia en Semana Santa, continuó sin especiales vicisitudes hasta 1790, año en el que con ocasión de solicitar  la  Hermandad la aprobación de la reforma de sus Estatutos ante el Obispado y el Consejo del Reino de Castilla, este organismo civil decidió aplicarle la Real Orden de Reducción de las Hermandades del Reino, promulgada en 1773 por el Rey Carlos III, según la  cual  todas  las hermandades que en esa fecha no gozaran de la expresa aprobación Real de sus Estatutos o no fueran sacramentales deberían ser suprimidas o unidas a una cofradía sacramental.

Así, entre los años 1790 y 1801 la Hermandad de penitencia de Nuestra Señora de los Dolores pleiteó con el Consejo de Castilla por mantener su existencia independiente, si bien, como quedó expresado antes, finalmente dicho Consejo Real ordenó su unión con la Archicofradía Sacramental de su misma parroquia de San Juan, lo que efectivamente se produjo el 28 de noviembre de 1801.

Desde esa fecha, ambas hermandades constituyeron una sola Corporación: la Archicofradía Sacramental de Nuestra Señora de los Dolores, a la cual, ya en fecha muy cercana y con la debida autorización episcopal plasmada en la reforma estatutaria del año  1984, se le agregó también el título y advocación del Santísimo Cristo de la Redención.

Unión Sacramental y Dolores - 1801
Carlos III